Si le preguntas al chef Nelson López por dónde empezar en La Makha, la respuesta se reduce a tres platos: el crocante de maíz, el arroz y res, y la pesca del día. Son la entrada, uno de los platos fuertes y otra opción de mar que juntos resumen la lógica de la cocina de origen que define al restaurante.

No es una selección al azar. Los tres comparten algo: parten de un ingrediente local específico y lo llevan al centro del plato, en lugar de esconderlo detrás de una técnica complicada. Esto es lo que trae cada uno, cuánto cuesta y por qué vale la pena empezar por ahí si es tu primera vez en el restaurante. Si quieres asegurar mesa antes de seguir leyendo, puedes reservar en La Makha directamente.

Plato de pulpo a la parrilla acompañado de palmitos y dos copas de vino blanco en una mesa del restaurante La Makha en Medellín.

Quién elige estos recomendados

Nelson López es el chef ejecutivo de La Makha, y estos tres platos son los que él mismo señala como punto de partida para alguien nuevo en la carta. No son necesariamente los platos más vendidos ni los más caros; son los que, en su criterio, mejor explican qué está tratando de hacer la cocina cuando toma un ingrediente colombiano y lo lleva a un registro de alta cocina sin perder de vista su origen.

Esa selección también funciona como un mapa de lectura para el resto de la carta. Si entiendes por qué estos tres platos están ahí, es más fácil predecir si el resto del menú te va a gustar, porque la misma lógica (producto local específico, técnica visible, poca dependencia de salsas que tapen el sabor de base) se repite en casi todo lo demás que sirve el restaurante.

Crocante de maíz: el tributo a los maíces criollos

El crocante de maíz es la entrada más representativa de la carta, y no por casualidad es una de las tres recomendaciones del chef. Es maíz de los Montes de María con un tartar de atún, emulsión de setas y pasta de acedera, terminado con mantequilla avellanada y limón recién exprimido. Se completa con un polvo de cebolla cambray, toques de alioli de setas y oxalis de la sabana de Bogotá, y cierra con una tierra de queso y aceite verde. Cuesta $45.000.

Lo que hace que este plato funcione como punta de lanza del menú es que resume en un solo bocado la idea central de La Makha: producto colombiano específico (no «maíz» en general, sino la variedad nativa de una región puntual), técnica que lo respeta en lugar de disimularlo, y una construcción por capas donde cada elemento (la acidez del limón, la untuosidad de la mantequilla avellanada, el crocante del maíz, la tierra de queso al final) cumple una función distinta sin necesitar una salsa que lo amarre todo.

Arroz y res: el plato que reinterpreta lo cotidiano

El segundo recomendado del chef toma algo tan común como el arroz con carne y le da una vuelta completa. Es un morrillo de res estofado durante 12 horas a baja temperatura para garantizar suavidad y jugosidad, servido con una ensaladilla de chalacas, arroz frito, un glaze de res y un alioli de ají amarillo. Se corona con una yema curada en soya y aceite de ajo en polvo. Cuesta $62.000.

Este plato tiene sentido como recomendado porque es el punto de entrada perfecto para alguien que quiere probar la cocina de origen sin salir de lo reconocible. No hay ningún ingrediente exótico que explicar; lo que cambia es el tiempo dedicado al morrillo (12 horas a baja temperatura, hasta que se deshace) y el detalle de la yema curada, que eleva algo casero a un registro de alta cocina sin perder la esencia de lo que es: arroz con carne, bien hecho. El alioli de ají amarillo y el aceite de ajo en polvo no son decoración, son lo que corta la untuosidad de la yema y evita que el plato se sienta pesado.

Pesca del día: la versión de mar del menú

El tercer recomendado cambia de terreno por completo. Es una pasta fresca casera tipo rigatoni con un encocado de langostinos, quesito fresco de hoja y polvo de champiñón, acompañada de pesca blanca del Pacífico muy fresca bañada en meunière de limón mandarino, y termina con ralladura de limón. Cuesta $112.900, el más caro de los tres, y también el que mejor representa la costa Pacífica dentro de la propuesta de La Makha.

El encocado es una preparación tradicional del Pacífico colombiano, y aquí se mantiene reconocible mientras se refina con la pasta fresca casera y el meunière cítrico. El crocante de maíz ya trae el Caribe a la mesa con el maíz de los Montes de María; la pesca del día suma la costa Pacífica con la pesca blanca y el encocado de langostinos. Entre los dos recomendados de mar y tierra, el arroz y res queda como el punto criollo que no depende de una región puntual, sino de una preparación que cualquier colombiano reconocería.

Si vas a maridar alguno de los tres con un coctel, el crocante de maíz y la pesca del día funcionan bien con opciones cítricas y ligeras como el Esfumado o el Silencio de la barra de autor, mientras que el arroz y res, más contundente, se lleva mejor con algo de más cuerpo como el Sabroso.

Qué tienen en común los tres platos

Ningún plato de esta lista depende de un ingrediente que no puedas ubicar en un mapa de Colombia. Maíz de los Montes de María, morrillo de res, langostinos y pesca blanca del Pacífico: cada recomendado tiene una procedencia específica, no genérica, y esa especificidad es justamente lo que el chef Nelson López parece priorizar al elegir qué mostrar primero a alguien nuevo en el restaurante. Tampoco es casualidad que los tres cubran terrenos distintos: el Caribe con el maíz, el Pacífico con la pesca, y un clásico criollo sin región fija en el medio, como si el recorrido estuviera pensado para dar una idea de conjunto de lo que es Colombia en un plato, no solo de lo que sabe bien.

También hay una progresión de precio y de complejidad: $45.000, $62.000 y $112.900. Si vas a pedir solo uno de los tres por presupuesto, el crocante de maíz te da la entrada más económica a la propuesta completa del restaurante. Si tienes margen para dos, el arroz y res complementa bien porque cambia de registro (de entrada fría a plato fuerte caliente) sin salir del rango medio de precios. Y si el presupuesto no es el problema, los tres juntos ya te dan una idea bastante completa de qué es capaz de hacer esta cocina sin necesidad de ir por el menú degustación completo.

Estos tres no agotan la carta, por supuesto, y tampoco significa que sean la única forma correcta de empezar. Son, simplemente, la respuesta que da el chef cuando alguien le pregunta directamente por dónde arrancar. Si quieres ver el resto de las opciones antes de decidir, la guía de qué pedir en la carta de La Makha cubre el menú completo con más detalle de precios y combinaciones. Y si lo que te interesa es entender de dónde viene cada ingrediente que aparece en estos tres platos, vale la pena revisar el artículo sobre los ingredientes locales de La Makha, que profundiza en los productores y regiones detrás de la carta.

Si ya decidiste con cuál de los tres vas a empezar, reserva tu mesa en La Makha.

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