Maridaje auténtico en La Makha

Una experiencia culinaria en La Makha trasciende el plato: es un viaje sensorial donde cada elemento está cuidadosamente articulado. Así como los ingredientes viajan desde todos los rincones de Colombia hasta la mesa, las bebidas que los acompañan emprenden una travesía paralela. El programa de maridaje del restaurante es un pilar fundamental de su filosofía, una búsqueda deliberada por encontrar líquidos que dialoguen, no que monologuen, con la complejidad y el alma de la cocina del chef David Suárez Estrada.

Lejos de las convenciones clásicas, el equipo de La Makha, guiado por un sommelier experto, ha creado una carta de bebidas que es un fiel reflejo de su propuesta culinaria: sofisticada, con identidad propia y profundamente arraigada al terruño. Aquí, un tintillo paisa puede maridar tan bien como un Burdeos, y un cóctel con hierbas amazónicas puede robarle el protagonismo a un vino blanco.

Mesa decorada con Selección de  copas de vino y velas, creando un ambiente acogedor y elegante.

1. Selección de vinos: un mapa vitivinícola para los sabores colombianos

La carta de vinos de La Makha desafía la expectativa. Si bien cuenta con referencias internacionales de prestigio, su verdadera joya es la selección de vinos latinoamericanos y la apuesta por etiquetas de viñedos de altura.

El enfoque: El sommelier no busca impresionar con nombres, sino con armonías. Entiende que los sabores vibrantes, ácidos y a veces terrosos de la cocina colombiana requieren vinos con carácter, buena acidez y mineralidad.

Vinos de altura de Sudamérica: Prioriza vinos de regiones montañosas como Cafayate (Argentina) o los Valles de Chile, donde la altitud confiere a las uvas una acidez brillante y una tensión en boca que corta perfectamente la grasa de un puré de aguacate o realza los sabores de un ceviche de tumbo.

Descubrimientos orgánicos y biodinámicos: Hay una clara inclinación por bodegas que trabajan con prácticas sostenibles, cuyos vinos expresan un terroir puro y sin maquillaje, un concepto que resuena profundamente con la filosofía de origen de La Makha. Un Riesling alemán seco o un Pinot Noir orgánico de Oregon pueden ser sugerencias brillantes para platos de pescado o aves con salsas complejas.

2. Cócteles botánicos: la mixología del territorio

Esta es, quizás, la faceta más innovadora y auténtica del maridaje. El bar de La Makha funciona como un laboratorio botánico donde los destilados se infunden con la esencia misma de Colombia.

La filosofía: Los cócteles no son simples aperitivos; son compañeros de viaje para todo el menú. Se diseñan con la misma mentalidad que los platos: utilizando ingredientes nativos, técnicas modernas (infusiones, maceraciones, clarificaciones) y una narrativa clara.

Ejemplos de creaciones:

Amazonia en un Vaso: Aguardiente o ginebra infusionada con hierbas luisa y limonaria, jugo de copoazú y un toque de ají amazónico para un final picante. Marida sublime con los platos de la selva.

Cóctel Andino: Whisky de malta o pisco macerado con frutos rojos de la cordillera (mora, agraz), endulzado con miel de abejas nativas y agitado con clara de huevo para una textura sedosa. Perfecto para acompañar carnes o quesos de la región.

Brisa Caribe: Ron artesanal colombiano mezclado con zumo de corozo, jugo de lima y sirope de panela con jengibre. Servido bien frío, es el complemento ideal para los sabores del mar.

3. Infusiones autóctonas: el espíritu de la tierra en una taza

Para quienes buscan una experiencia sin alcohol o desean conectar con los sabores más puros, La Makha ofrece una carta de infusiones y tisanas que son un viaje etnobotánico.

Más que té: Estas infusiones van mucho más allá de las bolsitas comerciales. Son blends meticulosamente elaborados con hierbas, flores, frutos deshidratados y especias recolectadas en diferentes regiones.

Selecciones destacadas:

Infusión «Aire de Montaña»: Mezcla de manzanilla nativa, menta de los Andes y toronjil, que ofrece calma y frescura, ideal para después de la comida.

Infusión «Selva Viva»: Combinación energizante de hoja de coca (para uso alimentario), guayaba deshidratada y jengibre. Un homenaje a las tradiciones ancestrales con un toque picante.

Infusión «Café de la Sierra»: Granos de café ligeramente tostados con canela y cáscara de naranja, que ofrece todos los aromas del café con una suavidad y un perfil de sabor completamente distinto.

Tres mujeres en vestidos sonríen mientras están de pie en un bar con un espíritu animado.

La armonía perfecta entre el plato y la bebida

El programa de maridaje de La Makha es una extensión natural de su propuesta culinaria. Es una invitación a beber el paisaje colombiano tanto como a comerlo. Demuestra que la autenticidad no está reñida con la sofisticación y que las bebidas perfectas para esta cocina no siempre tienen que venir de fuera; a menudo, están aquí mismo, esperando ser descubiertas y combinadas con creatividad y conocimiento.

¿Listo para una experiencia de maridaje total?

Para vivir la verdadera inmersión, permite que el equipo de La Makha te guíe a través de su carta de bebidas. La opción de maridaje para el menú degustación es la manera más completa de experimentar esta armonía.

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