El «terroir» antioqueño: microclimas y sabores únicos en La Makha

El terroir antioqueño produce ingredientes radicalmente distintos según la altitud: tubérculos de la cordillera central, frutas tropicales de las zonas cálidas del departamento y proteínas de regiones específicas como el cordero de Caldas o el pato de Yolombó. La Makha trabaja directamente con productores de cada una de esas zonas para traer esa diversidad a la mesa en El Poblado.

El concepto de terroir nació en la viticultura francesa para describir cómo el suelo, el clima, la altitud y la humedad de un lugar específico afectan el carácter del vino producido ahí. Un Pinot Noir de Borgoña no sabe igual que uno de Oregón aunque la uva sea técnicamente la misma, porque el terroir de cada lugar produce un carácter diferente.

Ese mismo concepto, aplicado a los ingredientes colombianos, produce algo que la mayoría de las cocinas de Medellín no ha explorado con suficiente profundidad: la diferencia entre un ingrediente de la zona cálida del Oriente Antioqueño y el mismo ingrediente cultivado en el altiplano, o entre una proteína de Caldas y una del Magdalena Medio.

La Makha trabaja con esa diferencia como punto de partida de su cocina.

Antioquia como mapa de microclimas

El departamento de Antioquia tiene uno de los rangos de altitud más amplios de Colombia: desde los 200 metros sobre el nivel del mar en el Urabá hasta más de 3.000 metros en los páramos de la cordillera central. Ese rango produce microclimas radicalmente distintos en distancias relativamente cortas.

El Valle de Aburrá, donde está Medellín, está a 1.495 metros de altitud con una temperatura promedio de 22 grados. El Oriente Antioqueño, a menos de dos horas en carro, tiene zonas que superan los 2.500 metros de altitud con temperaturas que bajan de 10 grados en las noches. El Occidente Antioqueño, con los municipios cafeteros, tiene una altitud de entre 1.500 y 2.000 metros con temperaturas ideales para el café y algunos frutales.

Cada una de esas zonas produce ingredientes con perfiles de sabor distintos. La diferencia no es cosmética: la altitud afecta la concentración de azúcares en las frutas, la textura de los tubérculos y el perfil de grasa de las proteínas de manera medible. Puedes ver cuáles son los ingredientes estrella de La Makha y de qué regiones específicas proviene cada uno.

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Los tubérculos de la cordillera: densidad y profundidad de sabor

Los tubérculos andinos son uno de los ejes del terroir que La Makha trabaja con más consistencia. La yuca, el ñame, el bore, la arracacha y la papa criolla de altitud tienen perfiles de sabor que sus equivalentes de tierra caliente no tienen.

La papa criolla cultivada por encima de los 2.500 metros de altitud tiene una concentración de almidón y un dulzor natural que produce una textura cremosa cuando se cocina que la papa de tierra caliente no alcanza. Esa diferencia es verificable y afecta directamente cómo funciona el tubérculo en un plato.

La arracacha, un tubérculo andino precolombino con perfil de sabor entre la zanahoria y el apio, tiene una densidad que la hace ideal para purés de alta cocina que necesitan cuerpo sin grasa excesiva. En La Makha aparece en acompañamientos de proteínas donde la densidad del tubérculo equilibra la intensidad de la carne.

Las proteínas de terroir: el cordero de Caldas y el pato de Yolombó

Dos de los platos más representativos de La Makha tienen proteínas con terroir específico: el Magret de Pato de Yolombó y el Cordero de Caldas.

Yolombó es un municipio del nordeste antioqueño a 1.400 metros de altitud. El pato de esa región tiene un perfil de grasa subcutánea específico que determina cómo responde el magret a la cocción: la grasa se derrite de manera diferente a la del pato de tierra caliente, produciendo una piel crujiente con un interior más húmedo.

El Cordero de Caldas viene de una región con pastos de altitud que producen una carne con perfil de grasa diferente al del cordero de otras regiones. La menor temperatura de la zona ralentiza el metabolismo del animal y produce una carne con más infiltración de grasa intramuscular, lo que se traduce en más sabor y más jugosidad en la cocción.

Esa especificidad de origen no es un argumento de marketing. Es información técnica que el chef usa para tomar decisiones de cocción, acompañamiento y maridaje.

Las frutas del terroir antioqueño como acidulantes de origen

Uno de los usos más interesantes del terroir antioqueño en la cocina de La Makha es el uso de frutas locales como acidulantes en lugar de vinagres industriales o limones de importación.

El limón mandarina colombiano tiene un perfil de acidez diferente al limón tahití o al limón eureka. Su acidez es más suave, más frutal y menos punzante, lo que produce una leche de tigre en el ceviche que tiene más armonía con el atún del Pacífico colombiano que la que produciría un limón más agresivo.

Las zarzamoras de La Unión (municipio del suroeste antioqueño) tienen una acidez natural y un perfil tánico que las hace útiles como componente de salsas para carnes rojas. El Magret de Pato de Yolombó con zarzamoras de La Unión no es una combinación arbitraria: es una decisión donde la acidez y el tanino de la zarzamora equilibran la grasa del pato de manera que un vino tinto haría en un maridaje clásico.

La lógica detrás de esas decisiones de origen está desarrollada en el artículo sobre la cocina responsable y los proveedores sostenibles de La Makha.

Cómo el terroir antioqueño define el menú de temporada

El menú vivo de La Makha no es vivo solo porque cambia: es vivo porque responde a lo que el terroir antioqueño produce en cada momento del año. Las temporadas de lluvias y sequías en las distintas zonas del departamento afectan qué ingredientes están en su mejor momento y cuáles están fuera de temporada.

Cuando los duraznos de Norte de Santander están en su punto óptimo de madurez (con la acidez y firmeza que necesita la fermentación para el kimchi), aparecen en el menú. Cuando el atún de Bahía Solano llega en temporada alta del Pacífico, la pesca del día tiene un protagonista claro. Cuando el cordero de Caldas no está en su mejor momento, el plato cambia por otra proteína que sí lo está.

Ese nivel de respuesta al terroir requiere una red de proveedores que el equipo de La Makha ha construido durante años. No es posible abastecerse de esa manera comprando a través de intermediarios que no conocen el origen de lo que venden.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el terroir antioqueño y cómo afecta la cocina de La Makha? 

El terroir antioqueño es el conjunto de condiciones geográficas, climáticas y de altitud del departamento de Antioquia que afectan el carácter de los ingredientes producidos ahí. La Makha trabaja con productores de distintas zonas altitudinales del departamento para traer esa diversidad de perfiles de sabor a la mesa.

¿Los ingredientes de terroir están disponibles todo el año? 

No, y eso es parte de la filosofía de La Makha. El menú vivo del restaurante cambia según la disponibilidad estacional de los ingredientes. Cuando un ingrediente de terroir específico no está en su mejor momento, el plato que lo incluía cambia por una preparación con lo que sí está disponible en su punto óptimo.

¿Puedo pedir información sobre el origen de los ingredientes durante la cena? 

Sí. El equipo de sala de La Makha puede dar información sobre el origen de los ingredientes de cada plato. El chef, cuando está en servicio, suele pasar por las mesas a explicar esa información directamente.

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